A la mujer feliz, la vida le ha de sonreír.
Refranes que no sean verdaderos, y Febreros que no sean locos, pocos.
A la vejez, dinero y mujer.
Después de toda oscuridad hay luz.
Un muerto hablando de un ahorcao.
Ser el último orejón del tarro.
Los pensamientos no tienen fronteras
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Poco a poco hila la vieja el copo.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
En el amor solo el principio es divertido
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Quien no sabe dar sabe recibir
Si con refranes, y no con leyes, se gobernara, el mundo andaría mejor que anda.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
La morena, de azul llena.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Al que va a la bodega, por vez se le cuenta, beba o no beba.
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Buena vida si refrenas tu ira.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Toda piedra golpea el pie de un pobre.
Al desdén con el desdén.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
A los tontos no les dura el dinero.
Si mi barba se quema, los otros vienen a encender su pipa en ella.
El ídolo adulado pronto ennegrece
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Por el amor del caballero, besa la dama al caballero.
Que no te den gato, por liebre.
Dios castiga sin palo ni piedra
Haz el bien y olvídalo.
Franqueza, la del gallo; que convida a veinte gallinas con un grano.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
No hay sustituto para la experiencia.
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.