Cien refranes, cien verdades.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
Ama profunda y apasionadamente.
El honor es como un largo camino sin retorno, como un perfume de olor inaccesible.
Hay que sonreír antes de ser felices, a menos que se quiera morir sin haber sonreído nunca
No siempre huye el que vuelve la espalda
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Mujer refranes, muller puñetera.
La intención es lo que vale.
El comedido sale jodido.
A marido ausente, amigo presente.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Reza, pero no dejes de remar.
Si el mozo supiera y el viejo pudiera, ¿qué se les resistiera?
Al loco y al aire, darles calle.
Al pan se arrima el perro.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Un hombre es tan sabio cuanto a su cabeza, no cuanto a sus años.
Poco a poco se anda lejos.
Cada poema un silbido, como los que el viejo aquel de mi bloque, lanzaba cada mañana en cuanto ponía un pie en la calle, por si el perro que había perdido hacía veinte años, andaba por los alrededores.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Se te cayó e cassette
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Un asno no aprecia compota de frutas.
La cortesía exige reciprocidad.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Los refranes y las tejas son cosas de casas viejas.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.