Palabra al aire fenece; pero escrita prevalece.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Genio y figura hasta la sepultura.
Pasará, sea lo que sea.
El arroz ya está cocido.
Tener un hambre de lobo.
La barca pasa, pero el río queda.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
Te conozco, pajarito.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
No te pegues que no es bolero.
Actividad cría prosperidad.
En todas partes se cuecen habas.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Hierba mala nunca muere.
Quien calla otorga
Los pensamientos no pagan peaje
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Pedir peras al olmo.
Cuando el corazón es bueno todo el resto puede mejorar
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Al ingrato con la punta del zapato.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
No existen desgracias razonables
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
Besa al perro en la boca hasta que consigas lo que quieres
Cuando el carro se ha roto mucho os dirán por donde se debía pasar.
De pequeños principios resultan grandes fines.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
El viejo que se cura, cien años dura.
Ni guinda chupada, ni moza besada.
Qué inflama rápidamente,se extingue pronto.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad