Aquí hay gato encerrado.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Recoger las semillas de sésamo pasando por alto las sandías.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
El casado casa quiere.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Trabajo empezado está medio hecho
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Aunque suegro sea bueno, no quiero perro con cencerro.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
¡Qué bella flor el laurel rosa! y ¡qué amargo es el laurel rosa!.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
A confesión de parte relevo de prueba.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
La mujer lunarosa, de suyo es hermosa.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Quien lengua ha, a Roma va.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
A las mujeres bonitas y a los caballos buenos los echan a perder los pendejos.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
La monotonía genera aburrimiento
A tal puta, tal rufián.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
No digas: es imposible. Dí; no lo he hecho todavía.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Estar en tres y dos.
Esquílalas pero no las desuelles
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Abre la boca que te va la sopa.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Una lágrima puede decir más que un llanto.
Hasta la muerte, todo es vida.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
Si un negocio te abruma por el principio, comiénzalo por el fin.
El deseo hace hermoso lo feo.
La verdad es de un solo color
El que la hace, la paga.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Refranes y consejos todos son buenos.
La libertad es un pan bien cocido
Moza casada con un viejo, mal parejo; mozo casado con una vieja, mala pareja.