No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
No hay refrán que no sea verdadero.
Bien ama quien nunca olvida.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Emborrachar la perdíz
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Nada es barato sin una razón.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
No ser escaparate de nadie.
Por una alegría mil dolores
Tarea que agrada, presto se acaba.
Por la hebra y por el hilo, se sava el ovillo.
Cada uno habla de la feria, según le va en ella.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Moneda a moneda se hacen las rentas.
Redondear la arepa.
Nos aburrimos porque nos divertimos demasiado
El mundo no va a encontrar huelga por solo decir ?paz?.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Otoño presente, invierno en la acera de enfrente.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Año hortelano, más paja que grano.
La India p'al indio, como el agua p'al pescao.
Tarde piaste pajarito.
A mucho amor, mucho perdón.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Sigue la senda, aunque dé rodeos; sigue al jefe, aunque sea viejo.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Donde no hay harina todo es mohína.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Si pierdes el caballo puedes recuperarlo;pero si pierdes la palabra, es para siempre.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla