La puerta de Dios siempre está de par en par.
Dos capitanes hunden el barco.
Poca hiel corrompe mucha miel.
La duda es la llave del conocimiento.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
¿Por qué usar veneno si puedes matar con miel?
Es mejor empezar en la noche que no empezar.
Si quieres que te aprecien, muere durante un viaje.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
Yo soy feliz, dijo. Naturalmente, se trataba de un necio.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Es en lo más estrecho del desfiladero donde comienza el valle.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
El viento de la adversidad no sopla jamás sobre el reino de la sabiduría.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Con palabras agradables y un poco de amabilidad se puede arrastrar a un elefante de un cabello.
¿Qué es la lengua en la boca del virtuoso? Es la llave que abre un tesoro.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Para gozar de la vida, no hay que pedirle todo: Solo hay que pedir vida para gozar todo.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Se alegraron con tu nacimiento, tú llorabas; vive de manera que puedas jusgarte realizado en el momento de tu muerte, pra ver llorar a los otros.