Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Cuando el camino es corto, hasta los burros llegan.
Cuanto más grande es el caos, más cerca está la solución.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
Da y ten, y harás bien.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Boda sin borracho tenla a milagro.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Las aguas mansas son las peores
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
La duda es la llave del conocimiento.
El que llora su mal, no lo remedia
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Pueblos unidos, jamas serán vencidos.
Lo que es del cura, va pa la iglesia.
A quien dan, no escoge.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
El bien se vende por onzas y el mal por arrobas.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Hijos y mujer añaden menester.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
Lo que va viene.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Cada burro apechuga con su carga.
Agosto lleva la culpa y Septiembre la pulpa.
Hacer oídos de mercader.
Con el tiempo un ratón rompe una gúmena
No quieras nunca buenos comienzos.
Quien por mucho deja lo poco, suele perder lo uno y lo otro.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Esto no termina hasta que se acaba.
La buena hija dos veces viene a casa.
Lo que ha de ser, va siendo.