Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Al ausente, por muerto le da la gente.
De ausente a muerto, no va un dedo.
El muerto y el ausente, no son gente.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Ausente y muerto, viene a ser lo mesmo.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Para el olvido, el ausente no es más que un muerto viviente.
Quien ama, teme.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
A quien no la teme, nada le espanta.
A quien no teme la muerte, nada le es fuerte.