Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Una van de cal y otra van de arena.
Casa sin sol, hace que el médico entre a todas horas.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Ciertas son las trazas, después de las desgracias.
Ese huevito quiere sal
Mal piensa el que piensa que otro no piensa.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
No hay otra felicidad que la paz interior.
Más maestra es la adversidad que la prosperidad.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Año de hierba, año de mierda.
Lo que a los pobres des prestado es y a buen interés.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
El ocio no quede impune; quien no trabaje, que ayune.
Cargos son cargas.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
A abril alabo, si no vuelve el rabo.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
Ojo al parche.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Cacarear y no poner, bueno no es.
No hay sustituto para la experiencia.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
Nadie muere motón.
Viento del solano, agua en la mano.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
En otoño la mano al moño.
Todos la querían y entre todos la mataron.
El ruin de Roma, en mentándolo asoma.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Todo va a parar al dedo malo.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
De un cólico de acelgas nunca murió rey ni reina.
Contra un padre no hay razón.
A hurón cansado, madriguera nueva.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.