Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Alcalde tonto, sentencia pronto.
Refranes de viejas son sentencias.
Es mejor mala avenencia que buena sentencia.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
De cualquier maya sale un ratón.
Quien sabe, sabe.
Todo tiene un fin.
Tu hablar te hace presente.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Hasta los animales se fastidian.
Quien no tiene quiere más.
Antes de criticar, mírate la cola.
Espéjate para que veas cómo eres.
Hay quien no ve su camino.
Ve tu camino para no tropezar.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Quien no sabe, no vale nada.
No te asombres por poca cosa.
El hombre nació para morir, es mortal.
Todas las cosas pasan como el viento.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Al niño que llora le dan pecho.
El pobre de su pobreza no sale.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Se pudo una vez, se podrá de nuevo.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.