Todos los blancos tienen un reloj, pero jamás tienen tiempo.
Las paredes tienen oidos.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
No existen desgracias razonables
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
A palabra necias, oídos sordos.
Los oídos no sirven de nada a un cerebro ciego.
Un cuerdo entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco.