Dilatar la cura y pedir para la untura.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
A palabras necias, bofetones.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
Alabar y callar para medrar.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
El pasaro que canta en el tiempo incorrecto es muerto.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
El que no sea cofrade, que no tome vela.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
No es lo mismo una leyenda hebrea que una vieja leyendo hebria.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Poco dinero, poco sermón.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Buena vida, padre y madre olvida.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Una respuesta amable mitiga la ira.
Se dice el milagro pero no el santo.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
Para creer hay que querer creer
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Quien sabe, sabe.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Mucha agua en la otoñada, poco trigo y menos cebada.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Quien te aconseja comparte tu deuda
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Cuando el diablo habla, licencia tiene de Dios.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Nochecitas alegres; mañanitas tristes.
Cada malo tiene su peor.
Limando se consigue de una piedra una aguja
Esto es pan para tu matate.