Cuatro ojos ven más que dos.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
La justicia tiene un largo brazo.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Dios ayuda al que mucho madruga.
Santo que no es visto no es adorado.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Dos capitanes hunden la nave.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
La gota de sangre mala, dura hasta la séptima generación
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Hasta que llegue Navidad, no eches manos a podar.
Otoño entrante, barriga tirante.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Los pecados son cadena, unos eslabones a otros se agregan.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Dan darán, dicen las campanas.
Con buen vecino, casarás tu hija y venderás tu vino.
Dios es la medida de todas las cosas.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
La mujer y la gaviota, cuanto más viejas más locas.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
De bajada todos los santos ayudan
Casa sin moradores, nido de ratones.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Predico, predico, y yo soy el más borrico.
Al buen callar, llaman Santo.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Éste cree que vengo de arriar pijijes.
la ropa son alas.
Dádiva de lo mal ganado, no la recibe Dios con agrado.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Dar limosna no aligera la bolsa