Si no dejas de esculpir, lograrás tallar obras de metal y piedra.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Los cántaros que más suenan son aquellos que están vacíos.
Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Jarro de cristal o de metal o de plata, no refresca el agua; el mejor jarro, es el de barro.
El carcelero es un prisionero más.
El dolor es antiguo
Ser amable es ser invencible.
Dios da, nunca vende.