El río pasado, el santo olvidado.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Una manzana no cae lejos de su árbol.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Haz buena harina y no toques bocina.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
El pecado te acusa.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Las arrugas son la tumba del amor
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Las cruces son las escaleras al cielo.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Todavía aguas corren profundamente.
Amigo de todos, loco con todos
Un protector es como un manto.
Ni en pelea de perros te he visto
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Burro que piensa bota la carga.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Aunque uno esté dormido, no deja de amanecer.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
La barca pasa, la orilla queda
Sin harina no se camina.
Zamarras y sermones no son para el tiempo de calores.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Ser feliz como pez en el agua
La niebla deja el tiempo que encuentra
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Reflexionar tres veces antes de obrar.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
A falta de caballos, que troten los asnos.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
Cojo con miedo, corre ligero.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
La contradicción es la sal del pensamiento