Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Quien a Dios teme, no temerá a la muerte.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Pesar compartido, pronto es ido.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Viejo soy y viejo serás: cual me veo, así té veras.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
La tierra no es una herencia de nuestros padres sino un préstamo de nuestros hijos.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
La templanza menos mata, que la gula y la tomata.
La libertad vale más que el oro
Las grandes palabras y la tela nueva siempre encogen.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Hijo sin dolor, madre sin amor.
Sé arrojado, pero no demasiado.
La ventura es paño que poco dura.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Si dices la verdad, ya tienes un pie en el estribo.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
A jugar y perder, pagar y callar.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Cuando se pierde el honor, va todo de mal en peor.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
El Papa y el campesino unidos saben más que el Papa solo.
Comida sin hospitalidad es medicina.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Bromeando, bromeando, amargas verdades se van soltando.
El tiempo lo arregla todo
No confíes del peón que tiene las manos finas.
Ningún hombre puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.