Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Harto sabe quien sabe que no sabe.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
Atente al santo y no le reces.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Quien no se arriesga no conquista
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
A gran seca, gran mojada.
Favores harás, y te arrepentirás.
El que esta abajo no tiene miedo de caer.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
La envidia acorta la vida.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
La vida es un trabajo que hay que hacer de pie
Mucho sabe quien callar sabe.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
La belleza es un reino que dura poco
Esto esta hecho nomás a que aguante entrega.
Nadie sabe lo que vale un duro, hasta que no lo pide con apuro.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
No busques la amistad de quienes tienen el alma impura; no busques la compañía de hombres de alma perversa. Asóciate con quienes tienen el alma hermosa y buena.
Más fea que un carro por debajo.
El inferior paga las culpas del superior.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
A la par es negar y tarde dar.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Amor, dinero y cuidado, no puede estar disimulado.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Desnudar un santo para vestir otro, es de bobos.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Hijo descalostrado, medio criado.
El amor y la tos no pueden ocultarse.