A padre ahorrador, hijo gastador.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Salud y alegría belleza cría, atavío y afeite cuesta dinero y miente.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
A mucho vino, poco tino.
Amistad de yerno, sol en invierno.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Palabras melosas, siempre engañosas.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
A quien labora, Dios lo mejora.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Intimar con ninguno; trato con todos.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Los hijos del herrero no tienen miedo a las chispas.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Al ganado esquilado manda Dios viento moderado.
El que más hace, es el que menos merece.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Ni siquiera Dios, que es todopoderoso, puede hacer que caiga la lluvia de un cielo raso.
Piedra que rueda, no crea moho.
Si tras la belleza no encuentras una mente sabia, considérala como la de un animal
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Quien mal padece, mal parece.