La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
Nuestros conocimientos pueden llenar el imperio pero nuestros amigos caben en el puño
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
Con nuestros pensamientos creamos el mundo.
Nuestros defectos nos imitan más cuando los observamos en otros.
Lo que hoy somos descansa en lo que ayer pensamos, y nuestros actuales pensamientos forjan nuestra vida futura.
Ya los muertos no son nuestros, ni los vivos buenos amigos.
De los vanos temores nacen todos nuestros daños.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Los hijos heredan las culpas de los padres