Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
A los amigos, el culo; a los enemigos, por el culo; y a los indiferentes, la legislación vigente.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Pedir las perlas de la virgen.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Más mueren de hartos que de faltos.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Quien mucho da mucho recibe.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
La vejez mal deseado es.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Guerra, peste y carestía andan siempre en compañía.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
El que tiene es el que pierde.
Hablar a tontas y a locas.
La conciencia es un estorbo en el comercio.
A chica boca, chica sopa.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
Reyes y mujeres no agradecen.
Mucho ruido y pozas nueces.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
La mujer debe gobernar la casa, y el marido la caja.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
Confía en lo que ves
En arca abierta, el justo peca.
Reniego de señora que todo lo llora.
Aquí se rompió una tasa, cada quien se va a su casa.
Hay que tomar el toro por las astas.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Tu médico sea cristiano, y tu abogado pagano.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Si no sobra es que falta.
Pa' todo hay fetiche.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Las malas nuevas, pronto llegan.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Se queja más que la llorona.
A quien espera, su bien llega.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Buenas acciones valen más que buenas razones.