A cada cajón, su aldabón.
Las virtudes de la fea, la bonita las desea.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Bollo de monja, costal de trigo.
Ante la duda, abstente.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Bien urde quien bien trama.
Tanto ganado, tanto gastado.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Pedo con sueño no tiene dueño.
Desdichas y caminos hacen amigos.
No hay buen tesorero, con sueldo de portero.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Hebra larga, costurera corta.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
O de trabajo o de trabajos muere el abogado.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
La carta, corta, clara y bien notada.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Odios de mortales no deben ser inmortales.
A la hija casada sálennos yernos.
Rey nuevo, ley nueva.
El poder es el mayor enemigo de su dueño.
Tener el juego trancado.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Desdicha es hacer comida para dos y comer tres.
A flores nuevas, afeite perdido.
A dinero en calderilla, poca y mala musiquilla.
Las palabras amables no cuestan nada pero valen mucho.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Quien se casa, casa quiere.
Una olla y una vara el gobierno de una casa.
El pan bien escardado hinche la troja a su amo.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
No se puede servir a dos señores.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
Si los dos esposos son gastadores, la casa se quema por los cuatro costados.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.