Son más los que mueren por comer que los que mueren de hambre.
Abad de Somosierra, hartos de nabos y berzas.
Los medicos también se mueren.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Muchos que viven cantando, mueren llorar.
Unos mueren para que otros hereden.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
El arroz, el pez y el pepino, nacen en agua y mueren en vino.