Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Quien está enamorado de las perlas se tira al mar
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
A todos los tontos se les aparece la Virgen.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.