Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
De escarola y agua bendita, cada uno toma lo que necesita.
A la que bien baila, con poco son le basta.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
No hay atajo sin trabajo.
Gallo viejo con el ala mata.
A cada lechón le llega su noche buena.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Alegría, belleza cría.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
La intención es lo que vale.
El amor es ciego.
Orejas de burro.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Clavija del mismo madero no la quiero.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Abogado novato, Dios te asista, entre parientes, pobres, putas y petardistas.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
La muerte tiene las piernas frías.
Casa chica infierno grande.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Amigo soy leal, hasta salir al umbral.
Dios acude siempre.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Mujer que al andar culea, cartel en el culo lleva.
Los dioses ayudan al que trabaja
Aldeana es la gallina, y cómela el de Sevilla.
Al pan pan y al vino vino.
Pájaro que de dos tiros no cayó, ¡voló!.
Alabar y callar para medrar.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Cuando el gallo canta, la gente se levanta.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Amistad que dice no, amistad que se perdió.
Chica es del diablo la capa, y cuando tapa por un lado, por el otro destapa.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.