La letra mata, el espíritu vivifica.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
La letra, con sangre entra.
Despacito y buena letra.
Quien canta, su mal eta.
La letra mata, su sentido sana.
Ortiga me quemó y mastranzo me sanó.
En mente obtusa, la letra, ni a punta de palo penetra.
Cantando se van las penas.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
El abad canta donde yanta.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Caridad con trompeta, no me peta.
Doncellita, ¿a quién querrás?. A quien me quiera llevar.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Despacio y buena letra, dice el maestro en la escuela.
Despacito y buena letra, el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Quien baila y canta, su pena espanta.
Si no seré su guardián, dejaré a los gansos ser gansos
Deja al menos un huevo en el nido
Cartas cantan.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Otro gallo le cantara.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Palabra suave llegar al alma sabe.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
Panza llena, quita pena.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
El yerro encelado, medio perdonado.
Oración de perro no va al cielo.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Gallo que canta al sol puesto, señal de muerto.
Cada uno canta como quiere.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Voz del pueblo, voz del cielo.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
A otra cosa mariposa.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.