Quien dineros tiene hace lo que quiere.
A pan duro, diente agudo.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
Si quieres que el Diablo no se presente, no lo mientes.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
No escupas contra el viento.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Existe también una felicidad que atemoriza al corazón
Carne a carne, amor se hace.
Las armas las cargan el diablo.
El casado por amor vive vida con dolor.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Fina costurera, hace camisas con chorrea.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Mi casa y mi hogar, cien doblas val.
Si voy, con lo que te doy.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Donde lloran esta el muerto.
Golondrina que alto vuela, no teme que llueva.
Casa y potro, que lo haga otro.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Rogar a Dios por los santos, más no.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Virgo viejo, puta segura.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
La alegría es gemela
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Quien a mi casa no va, de la suya me echa.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
A otra puerta, que ésta no se abre.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
El santo ausente, vela no tiene.
Cuando canta la rana, buena semana.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Bailar la pieza más larga con la moza más fea.