Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
El lechón que siendo lechón no lo matan, muere marrano.
No se llega al alba sino por el sendero de la noche.
A cada pez le llega su vez.
A cada cañada le llega su añada.
A cada cerdo, le llega su sábado.
A cada cerdo le llega su San Martín.
A cada cosa le llega su tiempo.
A cada ermita le llega su fiestecita.
A cada guaraguao le llega su pitirre.
A cada santo le llega su día.