Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Suerte, y al toro.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
El fondo del corazón está más lejos que el fin del mundo.
Nunca llovió que no se despejara.
Mientras no haya viento, el árbol no florecerá.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Adonde halló un panal, vuelve el oso a husmear.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
El mundo es de la gente activa
El buey tira del arado, más no de su agrado.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
La mula feliz la pasa: fornica y no se embaraza.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Un gallo en un estercolero desafía al mundo entero.
Buey que muge, todos le temen.
Bien convida, quien prestó bebe.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Quien un mal habito adquiere, esclavo de el vive y muere.
Burla con daño, no cumple el año.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
A barba muerta, poca vergüenza.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
En cojera de perro y en lágrimas de mujer, no has de creer.
Más vale aliento de madre que leche de ama.
Hay aves que cruzan el pantano y no se manchan.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
No porque ladran los perros dejan de pasar caravanas.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
No se atrapan moscas con vinagre.
Si dieras de comer al diablo, dale truchas en invierno y sardinas en verano.
No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
El que avisa no es traidor.