A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
El corazón no envejece es el cuero el que se arruga.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Para San Antón, gallinita pon.
Sacar la brasa con la mano del gato.
Bodas en Mayo, males las llamo.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Mal reposa la vida dudosa.
A Salamanca, putas, que llega San Lucas
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Quien no arrisca, no aprisca.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Quien nada pide, nada recibe.
Los cascos salen a la botija.
El mal para quien lo fuere a buscar.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Espéjate para que veas cómo eres.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
La buena lectura, alivia la tristura.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Quien hijos ha, no reventará.
Al afligido, su trabajo basta sin que otros le añadan.
Para una mujer enamorada amar demasiado es no amar suficiente
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
El león, no es como lo pintan.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
A quien teme preguntar, le avergüenza aprender.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.