Aborrece y serás aborrecido; quiere con amor de verdad y serás correspondido.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
El llanto sobre el difunto.
Galgo que muchas liebres levanta, ninguna mata.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Orden y contraorden, desorden.
Es más infeliz que una mata de habas.
Cuanto más cerca estamos sentados, más regañamos.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Agua por Virgen de Agosto, quita aceite y agua el mosto.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
Lo que se gana con el culo vase como el humo.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
De todos los santos a adviento, mucha lluvia y poco viento.
Unos van al mártir, y otros al martinete.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Pocos llevan al santo y muchos lo arrastran.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
No hay mejor amigo ni pariente que uno mismo
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
A carne de lobo, hambre de can.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
Al pasar San Antón, sastres al sol.
En Mayo regresa el rebaño.
A cada cien años los reyes son villanos, y al cabo de ciento diez, los villanos son reyes.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Año malo, panadera en todo cabo.
Al tonto se le conoce pronto.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
El que miente, si no lo pillan, no se arrepiente.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.