A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
Al mal amor, puñaladas.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Si te he visto no me acuerdo.
Las acciones revelan las pasiones
Con copete y sin copete, señora vos sois hermosa, más el copete es gran cosa.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Olla con gallina, la mejor medicina.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
A burro muerto, la cebada al rabo.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Si no vas a planchar, no arrugues.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
A los cuarenta de edad, fácil viene la enfermedad.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
Renuncia solo cuando estés bajo tierra
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
A la gente alegre el cielo la ayuda
No enciendas un fuego que eres incapaz de apagar.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
El universo no es más que una enorme ciudad, llena de seres, divinos y humanos que por naturaleza se aman unos a otros.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Todo cojo le echa la culpa al empedrado
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Dios no se queda con nada de nadie.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
El corazón no sabe mentir
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Vigila tus pensamientos pues se convertirán en palabras.
Días de mucho vísperas de ayuno.
La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.