La que no tiene suegra ni cuñada, esa es bien casada.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
El que quiera engañar a un campesino, tendrá que llevar a otro campesino en su compañía.
Matar dos águilas con una sola flecha.
La alegría es el mundo de la libertad
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Como es el padre, así es el hijo.
Amores reñidos, los más queridos.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Ese no es santo de mi devoción.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
Solo como Adán en el día de la madre
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Ingratos hacen recatados.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
En San Antonio cada pollita pone huevo
Según hagas tu cama, así dormirás.
Casamiento santo sin capa él y ella sin manto.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Un juego de cartas se juega con dinero
Ser lento en dar es como negar.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Solo el ciego tantea en la oscuridad.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
El que no tiene dinero en su bolsa, deberá tener palabras agradables en su boca.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
El necio dispara pronto sus dardos.
Cambiar de opinión es de sabios.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
La verdad es de un solo color
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
Lo raro es caro.
Siempre que puedas, mantente cerca de los que tienen buena suerte.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Aunque el asno vaya a la Meca no por eso es peregrino.
Indio comido, puesto al camino.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.