Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
El que cree en mujer no cree en Dios.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
La obligación es primero que la devoción.
Haz lo que creas que está bien.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Trabaja y no comerás paja.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Quien no cree en los santos, menos cree en espantos.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Alternativa: Acabar a farolazos como el Rosario de la Aurora.
El que nada debe nada teme.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
A lo que no puedas, no te atrevas.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
No es bello lo que cuesta mucho, pero cuesta mucho aquello que es bello
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
¿Por qué un guía para quien ya ve el templo?
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
El ojo quiere su parte
Mucho te quiero perrito; pero de pan, poquito.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Incluso si conoces el camino, pregunta otra vez.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Hay quien no ve su camino.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
Fuera de tu hogar no te alejes ni una pulgada de tus armas.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Cuando soplan vientos de cambio, algunos constryen muros, otros molinos.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas