Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Cada mochuelo, a su olivo.
Pereza no alza cabeza.
Empieza la tarea y luego termínala.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Pompa vana: hoy hojas marchitas lo que ayer rosa galana.
Si no puedes lo que quieres, quiere lo que puedes.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
A galgo viejo, dadle liebre, no conejo.
A la hija, tápala la rendija.
Burro prestado termina con el lomo chollado.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
No te cases con mujer, que te gane en el saber.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Fuiste doncella y viniste parida.
A virgo perdido nunca falta marido.
Jugar la última carta.
Septiembre el vendimiador, corta los racimos de dos en dos.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Pluma a pluma se queda el gallo sin ninguna.
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
El zorro cree que todo el mundo come pollo como él.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Unos tanto y otros tan poco.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo; y cuando vuela a trampicones, hace un frío de cojones.
Me agarro hasta de un clavo ardiendo.
No hay alguno tan pobre que la muerte no le sobre.
Mucho ojo, que la vista erro.
Si quieres un buen consejo, escucha a los viejos.
De petaca ajena, la mano se llena.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Un granuja es suave como el algodon; un estúpido es duro como el hierro.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
¿Usted qué come que adivina?
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.