De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
A tu mesa ni a la ajena, no te sientes con la vejiga llena.
Barriga llena, no cree en hambre ajena.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Nadie come gallina gorda de mano ajena.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
La mano que da está por encima de la mano que recibe