La belleza atrae, el talento retiene y el corazón sostiene.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.
Adulador; él es tu enemigo peor.
La cuerda se rompe siempre por lo más flojo.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
El pagar y el morir, cuanto más tarde mejor.
Pelean los toros, y mal para las ramas.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
Los mejores consejos, en los más viejos.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Además de cornudos, apaleados.
Tan rápido como un chisme.
Deja que el buey mee que descansa.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Al bobo, múdale el juego.
Negar que negarás, que en Aragón estás.
Jugando a las verdades, descúbrense las puridades.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Lentejas, comida de viejas.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Gozarse en el mal ajeno, no es de hombre bueno.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
En Santo Domingo de la Calzada, canto la gallina después de asada.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
No comas ansias.
De un peligro, con otro me libro.
Donde entra la cabeza, entra la cola
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
El avaro carece tanto de lo que tiene como de lo que no tiene.
Los necios y los salmones siempre nadan contra la corriente.