El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
La ruana no es para el primer aguacero
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
Éramos pocos y parió la abuela.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
La palabra emitida no puede recogerse.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Mal acaba quien mal anda.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Dinero llama a dinero.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
En casa llena no hay mujer mala.
Quiero ver si como ronca duerme.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
Quien te ha visto y quien te ve.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
El miedo no anda en burro.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Solo los necios y los tontos tiran piedras a su propio tejado.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
No te fíes del sol de primavera.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
No se cazan liebres tocando almireces.