Te cierran una puerta y te abren diez.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Quieres taparle el ojo al macho.
La ruana no es para el primer aguacero
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
Completar (uno) el número de flautistas sin saber tocar la flauta.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Éramos pocos y parió la abuela.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
La palabra emitida no puede recogerse.
Entre padres y hermanos no metas tus manos.
Si tu mujer trabaja, no tienes con que espantarla.
Dinero llama a dinero.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Mal acaba quien mal anda.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
A quien tiene abejas, nunca le falta un buen postre en la mesa.
Gato enfadado, araña hasta con el rabo.
Vivir de fiado es la manera de pagar el doble.
Pensabas que eras melón y te volviste calabaza.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Cuando la cólera sale de madre, no tiene la lengua padre.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
En casa llena no hay mujer mala.
Para ser tonto, los libros son estorbo.
Quien te ha visto y quien te ve.
Quiero ver si como ronca duerme.
De padres cantores, hijos jilgueros.
No bebas agua; que te emplazarán los bueyes.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
No te fíes del sol de primavera.
Qué sabe el burro del canto del ruiseñor.
El miedo no anda en burro.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Ojos de extraños no alcanzan a ver los daños.
No se puede caminar contemplando las estrellas cuando se tiene una piedra en el zapato.
En este mundo traidor, al mejor tratan peor.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Saltar de la sartén para caer en las brasas.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
Chimenea acabada, a los tres días ahumada.
A la larga el buen manjar, cansa al fin el paladar.
No se cazan liebres tocando almireces.