De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Estar armado hasta los dientes
Dar palos de ciego.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Galga salida, a liebre parida.
El que se fue a León perdio su sillón.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Tal piesa ir a Oñez y da en Gamboa.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Pan y vino andan camino.
Al asno lerdo, arriero loco.
Amigo reconciliado, doble enemigo
Donde reina la mujer, el diablo es primer ministro.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Mala olla y buen testamento.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Pan y vino y carne, a secas.
La paz con una porra en la mano es la guerra
Si la mar fuera vino, todo el mundo sería marino.
Zapatero a tus zapatos.
A medida del santo son las cortinas.
A San Simón y San Judas, dulces son las uvas.
Alabar y callar para medrar.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Jamón empezado, pronto mediado.
Casa labrada y viña heredada.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Al pasar San Antón, sastres al sol.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
Gallo fino no extraña gallinero.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
El alfayate del Cautillo hacía la costura de balde y ponía el hilo.
Una buena dote es un lecho de espinos
Por Santa Marina ve a ver tu viña, cual la hallares, tal la vendimia.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Yo soy Duero, que todas las aguas bebo; si no es a Guadiana, que se va por tierra llana, y a Ebro, que no lo veo, y a Guadalquivir que nunca le vi.
La primavera la sangre altera.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
Yerros de amor, dignos son de perdón.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.