A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Estoy en un callejón sin salida.
Agua vertida, mujer parida.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Fuiste doncella y viniste parida.
Todo laberinto tiene una salida.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.