Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Alfayate sin dedal, cose poco, y eso mal.
Nadie se muere dos veces.
El que poco pide, poco merece.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
Bebe y ata la bota.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Todo es según el cristal con que se mira.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
A buena mujer, poco freno basta.
Un ten con ten para todo está bien.
Cada uno dice quién es.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Tumbando y capado.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
Al saber lo llaman suerte.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Romperse el brial, más vale bien que mal.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Haz bien y no acates a quien.
El buen paño dentro del arca se vende.
Hacer de toda hierba un fardo.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".