Las arrugas son la tumba del amor
Al mejor cazador se le escapa la liebre.
Nadie se muere dos veces.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Por la noche juju y por la mañana burra muerta.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Bebe y ata la bota.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Hágase la diligencia y obra Dios como quiera.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Todo es según el cristal con que se mira.
Para adquirir el derecho a desnudar a las mujeres, hay que empezar por pagarles los vestidos.
A buena mujer, poco freno basta.
Un ten con ten para todo está bien.
Borrón de escribano no es sin engaño.
Los nabos en adviento, y las cerezas en habiendo.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.
Cada uno dice quién es.
Malo es que se diga que Juan se ha muerto; si no se ha muerto, es que está muy malo.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
A la mesa y a la cama, solo se llama una vez.
Dar santo y bueno, pero del pan del ajeno.
Manchando el nombre de Cristo, algunos hacen buen pisto.
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
Tumbando y capado.
Trabajo ajeno pesa menos que el heno.
Al saber lo llaman suerte.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
El pobre puede morir; lo que no puede es estar enfermo.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Haz bien y no acates a quien.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
El buen paño dentro del arca se vende.
Romperse el brial, más vale bien que mal.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.