El pastel de arroz del otro parece más grande.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Si hay miseria, que no se note
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Cuantos más seamos, más reiremos.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
En los grandes aprietos, crece el entendimiento.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
A su amigo, el gato le deja siempre señalado.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Cada cual es hijo de sus obras.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Tapados como el burro de la noria.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Buena barba, de todos es honrada.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El que mucho promete, poco cumple.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Penas amargas, son menos largas.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
Donde hay pelito, no hay delito
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
Mal su bolsa defiende quien al fiado vende.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Cara sin dientes, hace a los muertos vivientes.
El que tenga la cola de zacate, que no se acerque a la lumbre.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
Solo posees aquello que no puedes perder en un naufragio.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
El que solo se ríe, de sus maldades se acuerda.
Ningún muerto ha regresado, ni a dar un simple recado.
A quien has de acallar, has de halagar.
Esta bien que sea el encaje; pero no tan ancho.
Riqueza vieja es la nobleza.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
La virtud en sí es un premio
Están cortados por la misma tijera.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.