Hija la primera, del padre entera.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Tras la fortuna guía el favor.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
Haz el bien y olvídalo.
A lo que no puede ser paciencia.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Vale más una vieja que un pejeverde.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.
Donde manda capitán, no gobierna marinero Donde menos se piensa, salta la liebre.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
La mala costurera, larga la hebra.
Sigue el sendero de la serpiente, y llegarás a la muerte.
Hablar bajo y obrar alto.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Refranes viejos son verdaderos.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Quien se casa por dinero, no se llama caballero.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
Abre la boca que te va la sopa.
No alardees de tu buena suerte ni te quejes de tu poca fortuna. Son dos caras de la misma moneda. Simplemente dale la vuelta a la moneda.
Hasta que sea pasado, no digas mal del año.
Juramentos de amor se los lleva el viento.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Es de sabios cambiar de mujer.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Otoñada de San Mateo, puerca vendimia y gordos borregos.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
División y destrucción, hermanas gemelas son.