Hacer de toda hierba un fardo.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Dos cabezas piensan más que una.
Casa sin moradores, nido de ratones.
Nunca con menores, entables amores.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Al más charrán paga le dan.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Secreto bien guardado, pliego lacrado y sellado.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
Al hombre de rejo, vino recio.
Las cosas en caliente pegan.
Ya que no eres casto, sé cauto.
Di mentira, y sacarás verdad.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Calvo vendrá que calvo me hará.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Vale más medir y "remedir", que cortar y arrepentir.
Para hilar una mentira, siempre hace falta madeja.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Siempre ayuda la verdad.
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Dando y tomando, no cabe engaño.
Dijo el escarabajo a sus hijos: venid acá mis flores.
Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
La prudencia nunca yerra.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
El cuchillo no conoce a su dueño.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Si atendido hubiese el consejo de su padre, otro gallo le cantare.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
El que más hace, es el que menos merece.
Quien no se arriesga no cruza el río
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
A gran calva, gran pedrada.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
El que araña y muerde, poco puede.