Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Agrada, quien manda.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Soy el castigo de Dios, si no hubieses cometido grandes pecados, Dios no habría enviado un castigo como yo sobre ti
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Esto es pan para tu matate.
Mentar la soga en casa del ahorcado no es nada acertado.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
A otra cosa mariposa.
Palabra de boca, piedra de honda.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Quede al revés o al derecho, lo que se hizo ya está hecho.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Las penas con pan son buenas.
Indio muerto no tira flecha.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
A siervos y a reyes, da Dios unas mismas leyes.
El que la deba, que la pague.
La cerda vistiendo seda, igual de marrana queda.
Lo prometido es deuda.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Rey determinado no ha menester consejo.
Jurar como carretero.
El que nada debe nada teme.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Pase mayo, y pase pardo.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Confesión obligada, no vale nada.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
A rey muerto, principe coronado.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
De sabios es variar de opinión.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.