En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Si la montaña no va Mahoma, Mahoma va a la montaña.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
La ley es firme de cola, pero quien quiere la viola.
A confesión de parte relevo de prueba.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
El que manda, no va.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Quien se excusa no indagado, en el asunto está untado.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Quitada la causa se quita el pecado.
Ni raja, ni presta el hacha.
Codicia mala, el saco rompe.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
Dar el consejo y el vencejo.
La alegría intensa es cosa seria
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Confesión hecha, penitencia espera.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Buena muerte es buena suerte.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
La más cauta es tenida por más casta.
La ley pareja no es dura.
Una palabra deja caer una casa.
El Rey reina, más no gobierna.
La boca del justo profiere sabiduría, pero la lengua perversa será cercenada.
En casa del ruin, la mujer es alguacil.
Que la haga el que la deshizo.
Noviembre caliente, mayo helado.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Ni el rey ni el papa de la muerte escapa.