Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
El mono sabe el palo al que trepa.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
En casa del pobre, todos riñen y todos tienen razón.
Quien desparte lleva la peor parte.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Puta la madre, puta la hija y puta la manta que las cobija.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Intelecto apretado discurre que rabia.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Nadie está contento con su suerte.
La muerte todas las medidas vierte.
Variante: A caballo dado no se le ve (el) colmillo.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Madre ardida hace la hija tollida.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
La muerte, al pobre no se atreve.
Boda mojada, novia afortunada.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
Las damas al desdén , parecen bien.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Entre marido y mujer, solo paz hay que poner.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Quien por todo se apura, su muerte apresura.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Por San Simon y Judas, saben más ricas las uvas.
El peor enemigo es una felicidad demasiado prolongada
Nos vengamos de una vileza cometiendo otra
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
Mamar del Estado sin sentido y sin razón.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
Un día en prisión es como mil otoños fuera.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
No hay que ofender al cocodrilo antes de pasar el río.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.