Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Ni uno de cada ciento, de su suerte está contento.
Cuando el abad está contento, lo está todo el convento.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
De cabo a sargento, y no está contento.
El avariento nunca está contento.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Nadie está más vacío que quien esta lleno de si mismo.
La suerte está echada.
De esta capa nadie se escapa.
Nadie está obligado a lo imposible.
Nadie diga: de esta agua no bebere.