El buen carpintero mide dos veces, corta una.
El melón, largo, pesado, escrito y borrado.
Digo y redigo que la breva no es higo.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
A la moza y a la mula, por la boca le entra la hermosura.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
No hay peor pagador que el que no niega la deuda.
Casa chica infierno grande.
De lo vedado, un solo bocado.
Nadie perdona que le hagan un favor.
La muerte es imprevisible.
Si vas de prisa, alcanzas la desgracia; si vas despacio, es la desgracia la que te alcanza a ti.
Entendido y anotado.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Mujer casada, casa quiere.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Uno no esta vencido hasta que reconoce su derrota.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Si quieres miel no des puntapiés a la colmena.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.
Guerra avisada no mata soldado, y si lo mata, es por descuidado.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Nunca para el bien es tarde.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Las treguas no son de demandar al tiempo de la muerte, ni de dar.
El agua tiene babosas.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
No hay plazo que llegue, ni deuda que no se pague.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Para cajón de muerto, cualquier palo es bueno.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
A grandes cautelas, otras mayores.
La mujer llora antes del matrimonio, el hombre después.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Quien tiene boca se equivoca pero el que tiene seso, no dice eso.
Pasará, sea lo que sea.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.