Son como dos jueyes en la misma cueva.
El que debe y paga, descansa.
Reniego de plática que acaban en daca.
Lo mismo dijo un fraile y se la clavaron en el aire.
Justo es el mal que viene, si lo busca el que lo tiene.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Diríjase hacia donde va la pelota, no hacia donde se encuentra.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
A buen señor, buena demanda.
Más honor que honores.
Quien acomete vence.
Zamarra y chaquetón, iguales son.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Ha de salir la corneja al soto.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
La venganza es un plato para tomar frío.
El ojo quiere su parte
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
A la puta, el hijo la saca de duda.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
A la par es negar y tarde dar.
El hombre pone y la mujer dispone.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Difama, que algo queda.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Ni miento ni me arrepiento.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
Quien se casa, mal lo pasa.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
La soga, tras el caldero.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.
El casado casa quiere.