El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
El temor del Señor prolonga la vida, pero los años del malvado se acortan.
Nosotros no perdemos tiempo en la vida; lo que se pierde es la vida, al perder el tiempo.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
De la carta al timón, al revés la corrección.